domingo, 2 de diciembre de 2018

Referencias bibliográficas


Referencias bibliográficas
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Cedrés, S. (2018). Parafílias. Sociedad Uruguaya de Sexología. Recuperado de http://www.susuruguay.org/index.php/articulos/254-parafilias-5-2018
Cuyuch, M. (2016). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales - DSM.5. [Figura 1].Recuperado de https://es.slideshare.net/September15/clasificacin-y-criterios-diagnsticos-segn-eldsm-5
Becoña, E. (2000). Los adolescentes y el consumo de drogas. Papeles del psicólogo. Recuperado de http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=843
Espada, J., Méndez, X., Griifin, K., y Botvin, G. (2003). Adolescencia: consumo de alcohol y otras drogas. Papeles del psicólogo. Recuperado  de http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1051
Hernández, D. (2018). Esto es lo que pasa a tus pulmones cuando fumas marihuana. [Figura 2].Recuperado de http://www.anonymousweb.mx/salud-y-bienestar/esto-es-lo-que-pasa-con-tuspulmones-cuando-fumas-marihuana/
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Larrota, R & Rangel, K. (2013). Agresor sexual. Aproximación teórica a su caracterización. Informes Psicológicos, 13 (2), 103-120. Recuperado de: http://campusvirtual.uned.ac.cr/lms/course/view.php?id=2316
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sábado, 1 de diciembre de 2018

Conclusión

La influencia social es inherente al desarrollo de los individuos y de los grupos; este proceso abarca variaciones en las percepciones, opiniones, actitudes y conductas de las personas.  La influencia social se vale de estrategias fundamentadas en principios psicológicos con el fin de lograr objetivos específicos.
Influencia social hace referencia al cambio en los juicios, opiniones o actitudes de un individuo al verse expuesto a los juicios, opiniones y actitudes de otros.
Factores sociales
Familiares: Desintegración e inestabilidad familiar, maltrato, baja autoestima, relaciones inestables, cuestiones económicas. Divorcio, separación, golpes, insultos, peleas,
Amigos: Manipulación, amenazas, aceptación.
Sociedad: Discriminación, indiferencia, marginación, rechazo.
Se concluye de la investigación que la interacción interpersonal y grupal puede producir cambios en el comportamiento de las adolescentes que pueden incidir en la emergencia y mantenimiento de conductas parafílicas, compulsivas y adictivas, las cuales pueden ser reforzadas por la información social que tiene incidencia en los patrones socialmente válidos y configura los estilos de vida criminal según el sentido social que se otorga a los actos delictivos.
La segunda conclusión que emerge es que de los mayores factores de riesgo que inciden en la emergencia de la conducta delictiva es la falta de recursos económicos y problemas como el desempleo, los cuales inciden en que las adolescentes incurran en actividades delictivas como medio para subsistir.
La tercera conclusión es que la adolescencia al ser un período donde se evidencia una mayor susceptibilidad a los distintos factores de riesgo ya sean personales, familiares o socio ambientales, se consolida como una etapa crítica que puede ser fuertemente influenciada por los estilos de vida criminal; por lo tanto la influencia que poseen estos factores internos y externos llevan a los adolescentes a tomar decisiones que de cierta manera las afectan y las impulsan a adquirir patrones de conductas negativas para su propio bienestar, como lo puede ser los hábitos o las conductas de riesgo como la delincuencia, la drogadicción. En este punto se recalca que se debe hacer más énfasis en programas de prevención del consumo de sustancias psicoactivas y consolidar el pertinente seguimiento a los adolescentes en riesgo psicosocial.

Relación e influencia social en las conductas parafílicas




Figura 4: Infografía: Qué es el TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo.
Autor (Cañeque, 2016)
 El TOC (trastorno obsesivo compulsivo) 
El TOC (Trastorno Obsesivo compulsivo): está caracterizado por fuertes, frecuentes y desagradables sentimientos de malestar, combinados con la repetición de acciones dirigidas a disminuir ese malestar. Quien lo sufre experimenta constantes pensamientos o imágenes involuntarios que lo agobian y producen ansiedad. Esas ideas obsesivas, por lo general, emanan de un potente miedo a algo. El grado de impedimento puede ser leve, moderado o severo según el tipo de obsesiones y compulsiones, el tiempo que les obliga a consumir, el grado de vergüenza o aflicción o la vivencia de descontrol. Algunas veces el grado de deterioro es tal que los pacientes requieren ser hospitalizados. Algunas personas con TOC piensan que algo anda mal en su cabeza o que están locos. Por eso tienden a ocultar sus síntomas durante mucho tiempo y a postergar la consulta médica. Los niños con TOC expresan con más facilidad sus fantasías de locura y descontrol diciendo por ejemplo que tienen “un tipito” adentro que les hace hacer cosas que no quieren. El TOC no sólo afecta a la persona sino también a su familia entera, la que con frecuencia tiene dificultad en comprender la naturaleza de los síntomas malinterpretándolos como intencionales. Las personas con TOC llegan a agotar a sus familiares quienes con frecuencia quedan involucrados en sus síntomas, consumiendo su tiempo y energía y por sus rasgos de rigidez comportamental que los hace personas con las que es difícil convivir. Tanto niños como adultos con TOC suelen presentar un temperamento obstinado, irascible y depresivo manifestándose en los niños con rabietas frecuentes, conducta oposicionista y aún problemas de aprendizaje mientras que los adultos con TOC refieren problemas en sus vínculos de pareja e interpersonales así como subempleo y menor rendimiento laboral y académico, constatándose en ellos frecuentes trastornos de la personalidad y depresión.
¿Cómo podemos explicar el origen y el mantenimiento de este tipo de problema?
La explicación actual baraja factores de diferentes tipos que pueden contribuir a generar en la persona una vulnerabilidad elevada a desarrollar el trastorno.
Factores Biológicos: Hay datos que sugieren cierta heredabilidad genética del TOC: las personas con este trastorno tienen 4 veces más probabilidades de tener otros familiares TOC que personas sin el trastorno. Otros estudios encuentran diferencias entre personas TOC y personas sin el trastorno en el funcionamiento de ciertas regiones cerebrales (fundamentalmente, corteza órbito-frontal, núcleo caudado y ganglios basales).
Factores socio-ambientales: Determinados estilos educativos que enfatizan la responsabilidad y el perfeccionismo, o una formación moral o religiosa que establezca rígidamente la frontera entre lo que está bien y lo que está mal o que conceda una importancia especial al pensamiento, concediendo la misma importancia (gravedad) al hecho de pensar “cosas malas” que al hecho de hacerlas pueden sin duda contribuir a la aparición de un TOC. La sobreprotección de los padres puede favorecer el desarrollo de una vulnerabilidad a la ansiedad en los hijos, asociada al déficit en el desarrollo de habilidades de afrontamiento y solución de problemas o al aprendizaje de miedos por condicionamiento clásico. Asimismo, modelos familiares de personalidad obsesiva o comportamientos compulsivos pueden favorecer aprendizaje por modelado. También pueden contribuir a moldear el desarrollo del TOC factores de tipo sociocultural, fundamentalmente creencias culturales, morales y/o religiosas que enfaticen la importancia de unos aspectos (por ejemplo: moral, limpieza, pecado) y resten importancia a otros o incluso juzguen negativamente (por ejemplo: placer, disfrute, juego).

Factores psicológicos: (variables disposicionales). Algunas variables que pueden predisponer a desarrollar un TOC (y a mantenerlo, una vez desarrollado) están relacionadas con el repertorio conductual de la persona, moldeado por su historia de aprendizaje particular. Algunas de las más importantes son creencias (reglas verbales) que sobreestiman la importancia del pensamiento y la responsabilidad o implicación de la propia identidad en lo que se piensa (“pensar algo malo es igual que hacerlo”) y/o exageran la conexión entre pensamiento y realidad en lo que se ha denominado fusión pensamiento-acción (“pensar algo puede hacer que ocurra”). La intolerancia de la duda o incertidumbre, la hiperresponsabilidad, el perfeccionismo entendido como la creencia de que existe una respuesta perfecta para todo y que los fallos son intolerables porque pueden producir consecuencias terribles y la exageración de la importancia de controlar los pensamientos inaceptables son también variables disposicionales fundamentales. El temor a cometer errores puede asociarse a una gran dificultad para tomar decisiones y la tendencia a transferir a otras personas esta responsabilidad. Todas estas variables psicológicas podrían contribuir a formar esa disposición a desarrollar un TOC cuando se produce algún acontecimiento estresante en la vida de la persona. (Modelo de vulnerabilidad-estrés; Zubin y Spring, 1977)

Relación e influencia social en las conductas parafílicas


Figura 3: Definición de abuso sexual. Autor (Riano, 2011) 
El abuso sexual se puede dar entre personas adultas, un adulto a un niño, o entre niños. Un abusador sexual obliga a su víctima a tener actividad sexual con él. Entendiéndose como actividad sexual a todo acto de penetración de los genitales. El abuso sexual se refiere a cualquier acción que presiona u obliga a alguien a hacer algo sexualmente que no quiere hacer. También puede referirse al comportamiento que afecta la habilidad de la persona de controlar su actividad sexual o las circunstancias bajo las cuales ocurre la actividad sexual.
Es importante tomar es el que aporta el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses cuando define que en el abuso sexual: Se puede entender como un círculo vicioso que condena a sus víctimas a sufrir sus consecuencias y a reproducir sus causas. Habría un arquetipo familiar abusivo en el que los actores serían incapaces de modificar su destino. Los padres son abusadores que han sido abusados. Ya como adultos buscan satisfacciones que se vuelven acoso, seducción y/o violación de sus hijas. Las niñas se vuelven extrañas en su hogar, lo que unido a la obligación de que trabajen en la calle termina en su expulsión o venta convirtiéndose en víctimas de explotación sexual. Finalmente la niña - mujer busca un compañero - abusador con el que repite el ciclo. (2007, p.36).
Modelos teóricos que podrían explicar el abuso sexual infantil, o también las agresiones sexuales diversas existentes, dividiéndolas en unifactoriales y multifactoriales.
Unifactoriales
Modelo biológico: Donde se plantea que los genes, hormonas y neurotransmisores llegarían a afectar el grado de impulsividad y elevar la excitación sexual en un individuo.
Modelo psicoanalítico: Enfatizado en fantasías no satisfechas y reprimidas relacionadas con la sexualidad del menor.
Modelo feminista: Enmarca el abuso sexual en las relaciones de poder, describiendo al hombre como un individuo que percibe a la mujer y a los menores como objetos que le pertenecen y de los cuales puede disponer a su antojo.
Modelo conductista: Esta basado en el aprendizaje social, alude a la importancia que cobran las experiencias tempranas de condicionamiento.
Modelo sistémico: Mantiene la postura de que el abuso sexual es producto de una familia disfuncional, donde cada miembro contribuye a que se ejecute el acto agresivo.
Modelo sociológico: Enfatiza en los factores que predisponen a la agresión sexual, haciendo énfasis en la socialización sexual de los menores y la discriminación que se hace en expresión de sentimientos, alentando a las mujeres a hacerlo y negándoles la oportunidad a los hombres. Resalta de igual modo, como factor que predispone, la victimización que se adquiere al asumir los patrones de sumisión observados en las madres.
Multifactoriales
Modelo multisistémico de Tripper y Barret: Que plantean que para configurarse el abuso sexual deben converger factores de cuatro tipos: socio-ambientales, factores de la familia del agresor, factores psicológicos individuales y factores del sistema familiar.
Modelo de las cuatro precondiciones de Finkelhor: Que supedita la aparición de la agresión sexual a la motivación del agresor, bloqueo de los inhibidores internos, inhibidores de los controles externos y acceso a una persona menor en desventaja o vulnerable.
Desarrollo y entorno: relación con la conducta sexual delictiva.
-Se ha logrado detectar que los hogares de los agresores sexuales son caracterizados por padres con problemas de ingesta de alcohol, problemas de agresividad y problemáticas con la justicia, comportamientos que son aprendidos y reproducidos por ellos.
- Núcleo familiar con disciplina ineficaz, marcadas debilidades frente a la estructura de normas familiares, desestructuración familiar, mal manejo del castigo y el refuerzo, y/o antecedentes delictivos familiares se constituye en factor de riesgo para desarrollar conductas delictivas.
- En este orden de ideas, en el caso de los adultos que abusan sexualmente de los niños, la investigación revela que en su infancia muchos de ellos fueron expuestos a la pornografía para que se suscitara su interés sexual en beneficio del agresor.
- Factores socioculturales: se destaca el papel de los medios de comunicación, y la influencia en los jóvenes, resaltando el contenido de los programas de televisión como el medio donde se enfatiza sobre el papel dominante del hombre y el derecho de éstos a maltratar a la mujer.

Relación e influencia social en las conductas parafílicas,


Factores sociales que contribuyen al problema de las drogas.
Cinco áreas de análisis: el contexto y la posición socioeconómica, la exposición diferencial a los factores de riesgo, la vulnerabilidad diferencial a los riesgos, los resultados diferenciales de la atención a la salud y las variaciones en las consecuencias sociales.
“Los factores de riesgo pueden ubicarse en diferentes dominios: individual (por ejemplo, trastorno emocional o de aprendizaje o personalidad orientada a la búsqueda de sensaciones nuevas), familiar (convivencia con padres alcohólicos), escolar (fracaso académico), social (amigos usuarios de drogas) y comunitario (alta disponibilidad de sustancias)”. (Organización de los Estados Americanos, s.f, p.2)

Figura 2: Consumo de cannabis.
Autor (Hernández, 2018)

El consumo de drogas suele iniciarse de una manera esporádica y lúdica, pero poco a poco puede pasar a convertirse en una adicción o consumo habitual, e incluso, terminar provocando dependencia en el consumidor. Además, es habitual que comience en la adolescencia con sustancias legales como el alcohol y el tabaco, pasando posteriormente a las ilegales como marihuana, cocaína, heroína, etc…
Existen algunos factores de riesgo que pueden llegar a conducir a la persona al consumo de drogas, y que podemos clasificar del siguiente modo:
Factores familiares: La relación de apego con los padres influye en la formación de la personalidad y en la adquisición de recursos de afrontamiento ante los conflictos o dificultades, por lo que si no se desarrolla un apego seguro, el adolescente podría comenzar a consumir drogas como un modo de afrontar de manera inadecuada el estrés emocional. Por otro lado, el tipo de crianza es un factor muy relevante ya que un estilo autoritario, permisivo o indiferente puede ser un factor de riesgo ante la adicción. Otros factores podrían ser: clima familiar en el que predominen los conflictos y la inestabilidad emocional, ausencia de uno de los progenitores, consumo por parte de los padres o psicopatología en alguno de ellos, ausencia de normas y/o límites.
Factores comunitarios: Las creencias de la comunidad sobre el consumo de drogas y la falta de conciencia acerca de sus consecuencias y/o percepción de riesgo, así como la fácil accesibilidad a las mismas, pueden considerarse factores de riesgo ante el uso y abuso de sustancias. El lugar de residencia influye notablemente en el consumo. Por un lado, aquellos que provienen de barrios marginales, donde prima la deprivación social y la desorganización comunitaria, son más propensos a iniciarse en el consumir drogas pues, es más probable que en su día a día estas estén presentes en su entorno, ya sea viendo consumir a su familia, grupo de amigos o compañeros de la escuela, o incluso gente desconocida. Las personas que pertenecen a una clase social alta también son consideradas como un colectivo en riesgo por su alto nivel adquisitivo. Todas ellas son variables que, no estando relacionadas directamente con el consumo, son facilitadores del mismo, sobre todo, en presencia de otros factores de riesgo.
Factores de tipo social: En la adolescencia el grupo de jóvenes de la misma edad o edades similares adquiere mucha importancia en la vida de la persona, llegando a influir notablemente sobre su conducta. En este sentido, si el entorno del adolescente consume drogas, es más probable que ejerza una influencia directa en él a través de la presión, pero también indirecta, mediante la aceptación en el grupo o rechazo. Es decir, el pertenecer a un grupo puede incitar a iniciar el consumo e, incluso, incrementarlo. Pero lo contrario, ser rechazado, también puede ser un factor de riesgo. 
Factores individuales: Algunos de ellos son: padecimiento de otros trastornos psiquiátricos asociados, conductas antisociales, eventos traumáticos en la infancia, impulsividad, búsqueda de sensaciones, etc. Además, las actitudes de uno mismo ante el consumo también son muy importantes ya que la tendencia a la experimentación, ausencia o distorsión en la percepción de riesgo y las falsas creencias sobre los efectos, hacen que la probabilidad de consumo sea mayor. Esto es así porque la persona tenderá a resistirse menos ante la presión social y tendrá más predisposición hacia el consumo.



Influencia social en las conductas parafílicas, compulsivas y/o adictivas.



Autora: Maydeline Delgado Mejias.
Reciban un cordial saludo.
Introducción
El objetivo es analizar el Contexto social así como influencias y determinantes que pueden favorecer la aparición de una conducta parafílica, compulsiva y adictiva.
Se definirán los conceptos: Trastorno Parafílico, compulsiones y conducta adictiva; con la finalidad de dar a conocer mayormente el tema.
La influencia social es un proceso psicológico social en el que una o varias personas influyen en el comportamiento, actitud, sentimientos, opinión y/o actitudes de los demás.  En este proceso se tienen en cuenta factores como la persuasión, la conformidad social, la aceptación social y la obediencia social.
A través de las normas sociales aprendemos a comportarnos en sociedad, éstas normas pueden ser explícitas o implícitas y en cada grupo social habrá normas de comportamiento diferentes; en cada familia, cada grupo de amigos, cada colegio, cada trabajo, la persona que entra en un grupo adquiere las normas de ese grupo mediante un proceso de socialización: a través de la imitación, va aprendiendo las normas de ese grupo.
Se analizara la relación e influencia social en las conductas parafílicas, compulsivas y/o adictivas. Pero principalmente en problema de las drogas, la Agresión Sexual y El TOC (trastorno obsesivo compulsivo).
Desarrollo
Primeramente se definirán los conceptos: Trastorno Parafílico, compulsiones y conducta adictiva; con la finalidad de dar a conocer mayormente el tema.
Trastorno Parafílico: Los trastornos parafílicos son fantasías recurrentes e intensas de excitación sexual, o comportamientos sexuales angustiosos o incapacitantes y que involucran objetos inanimados, niños o adultos sin consentimiento, o el sufrimiento o la humillación de uno mismo o de la pareja con probabilidad de causar daño. Según el manual de trastornos mentales DSM-5: Un trastorno parafílico es una parafilia que causa malestar o deterioro en el individuo o una parafilia cuya satisfacción conlleva un perjuicio personal o riesgo de daño a terceros. “La parafilia es una condición necesaria pero no suficiente para tener un trastorno parafílico y la parafilia por sí misma no justifica o requiere necesariamente la intervención clínica. Para hablar de trastorno parafílico debe cumplir los Criterio A y B de cada uno de los trastornos parafílicos. El Criterio A especifica la naturaleza cualitativa (por ejemplo la atracción erótica en mostrar los genitales a desconocidos) y el Criterio B especifica las consecuencias negativas de la parafilia malestar, deterioro o daño a terceros”. (Cedrés, 2018)

Figura 1: Trastornos Parafílicos
 Autor (Cuyuch, 2016)
Compulsiones: Las compulsiones son acciones que una persona se siente obligada a realizar con el fin de reducir el malestar que causa una idea obsesiva. “Las compulsiones son conductas motoras y/o cognitivas dirigidas a reducir o prevenir el malestar generado por las obsesiones y/o a neutralizar/prevenir las consecuencias negativas anticipadas por éstas. A veces tienen poca conexión con el daño que pretenden prevenir (p.ej., tener que repetir mentalmente una palabra 100 veces para evitar que alguien tenga un accidente) y cuando existe dicha relación (p.ej., limpieza para evitar contaminación), son claramente desproporcionadas e interfieren en el desarrollo de la vida de la persona. Pueden ser conductas motoras observables (p.ej., rituales de comprobación o limpieza) o respuestas encubiertas, específicamente, actos cognitivos neutralizadores”. (Márquez, Romero, Fernández y Ortega s.f)
Conducta adictiva: Adicción es la actividad compulsiva y la implicación excesiva en una actividad específica. Puede ser el juego o puede referirse al uso de casi cualquier sustancia, como una droga. Puede causar dependencia psicológica o bien dependencia psicológica y física.

La dependencia psicológica se basa en el deseo de continuar realizando la actividad o consumiendo una sustancia nociva por placer o para reducir la tensión y evitar un malestar. Actúan en el cerebro y tienen uno o más de los siguientes efectos:

  • Reducir la ansiedad y la tensión.
  • Causar alegría, euforia u otros cambios placenteros del humor.
  • Provocar impresión de aumento de la capacidad mental y física.
  • Alterar la percepción.

Referencias bibliográficas

Referencias bibliográficas Cañeque, P. (2016). Infografía: Qué es el TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo, [Figura 4].Recuperado de. Recu...