Factores sociales que contribuyen al
problema de las drogas.
Cinco áreas de análisis: el contexto y la
posición socioeconómica, la exposición diferencial a los factores de riesgo, la
vulnerabilidad diferencial a los riesgos, los resultados diferenciales de la
atención a la salud y las variaciones en las consecuencias sociales.
“Los
factores de riesgo pueden ubicarse en diferentes dominios: individual (por
ejemplo, trastorno emocional o de aprendizaje o personalidad orientada a la
búsqueda de sensaciones nuevas), familiar (convivencia con padres alcohólicos),
escolar (fracaso académico), social (amigos usuarios de drogas) y comunitario
(alta disponibilidad de sustancias)”. (Organización de los Estados Americanos,
s.f, p.2)
Autor (Hernández, 2018)
El consumo de drogas suele iniciarse de una manera
esporádica y lúdica, pero poco a poco puede pasar a convertirse en una adicción
o consumo habitual, e incluso, terminar provocando dependencia en el consumidor.
Además, es habitual que comience en la adolescencia con sustancias legales como
el alcohol y el tabaco, pasando posteriormente a las ilegales como marihuana,
cocaína, heroína, etc…
Existen algunos factores de riesgo que pueden
llegar a conducir a la persona al consumo de drogas, y que podemos clasificar
del siguiente modo:
Factores
familiares: La relación de apego con los padres influye en la
formación de la personalidad y en la adquisición de recursos de afrontamiento
ante los conflictos o dificultades, por lo que si no se desarrolla un apego
seguro, el adolescente podría comenzar a consumir drogas como un modo de
afrontar de manera inadecuada el estrés emocional. Por otro lado, el tipo de
crianza es un factor muy relevante ya que un estilo autoritario, permisivo o
indiferente puede ser un factor de riesgo ante la adicción. Otros factores
podrían ser: clima familiar en el que predominen los conflictos y la
inestabilidad emocional, ausencia de uno de los progenitores, consumo por parte
de los padres o psicopatología en alguno de ellos, ausencia de normas y/o
límites.
Factores comunitarios: Las
creencias de la comunidad sobre el consumo de drogas y la falta de conciencia
acerca de sus consecuencias y/o percepción de riesgo, así como la fácil
accesibilidad a las mismas, pueden considerarse factores de riesgo ante el uso
y abuso de sustancias. El lugar de residencia influye notablemente en el
consumo. Por un lado, aquellos que provienen de barrios marginales, donde prima
la deprivación social y la desorganización comunitaria, son más propensos a
iniciarse en el consumir drogas pues, es más probable que en su día a día estas
estén presentes en su entorno, ya sea viendo consumir a su familia, grupo de
amigos o compañeros de la escuela, o incluso gente desconocida. Las personas
que pertenecen a una clase social alta también son consideradas como un
colectivo en riesgo por su alto nivel adquisitivo. Todas ellas son variables
que, no estando relacionadas directamente con el consumo, son facilitadores del
mismo, sobre todo, en presencia de otros factores de riesgo.
Factores
de tipo social: En la adolescencia el grupo de jóvenes de la misma
edad o edades similares adquiere mucha importancia en la vida de la persona,
llegando a influir notablemente sobre su conducta. En este sentido, si el
entorno del adolescente consume drogas, es más probable que ejerza una
influencia directa en él a través de la presión, pero también indirecta,
mediante la aceptación en el grupo o rechazo. Es decir, el pertenecer a un
grupo puede incitar a iniciar el consumo e, incluso, incrementarlo. Pero lo
contrario, ser rechazado, también puede ser un factor de riesgo.
Factores individuales: Algunos de ellos son: padecimiento de otros trastornos psiquiátricos asociados, conductas antisociales, eventos traumáticos en la infancia, impulsividad, búsqueda de sensaciones, etc. Además, las actitudes de uno mismo ante el consumo también son muy importantes ya que la tendencia a la experimentación, ausencia o distorsión en la percepción de riesgo y las falsas creencias sobre los efectos, hacen que la probabilidad de consumo sea mayor. Esto es así porque la persona tenderá a resistirse menos ante la presión social y tendrá más predisposición hacia el consumo.
Factores individuales: Algunos de ellos son: padecimiento de otros trastornos psiquiátricos asociados, conductas antisociales, eventos traumáticos en la infancia, impulsividad, búsqueda de sensaciones, etc. Además, las actitudes de uno mismo ante el consumo también son muy importantes ya que la tendencia a la experimentación, ausencia o distorsión en la percepción de riesgo y las falsas creencias sobre los efectos, hacen que la probabilidad de consumo sea mayor. Esto es así porque la persona tenderá a resistirse menos ante la presión social y tendrá más predisposición hacia el consumo.

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